Novedades judiciales comprometen al empresario Matías Huergo y, para que no se hable de sus lazos políticos, se activó una operación que acabó siendo visible para todos. Por M.A.

Era de esperar que el principal constructor del blindaje saliera a embarrar la cancha. Al fin y al cabo, la preocupación objetiva es que todas las investigaciones salpican al actual gobernador, ex intendente de la ciudad, y a su círculo político y social.

El viernes 5 de junio, la fiscal penal Verónica Simesen de Bielke, solicitó ante el Juzgado de Garantías 5, la elevación a juicio de una causa menor que tiene como imputado a Matías Huergo, acusado en este caso de desviar fondos de la empresa Lusal.

La activación de una demanda menor en términos económicos y el inminente anuncio de novedades en torno a la causa de las facturas apócrifas, alertaron al empresario de medios a iniciar una operación para que el impacto no perjudique al gobierno, del cual su hijo es parte.

«La causa buscaba perjudicar la candidatura a gobernador de Sáenz», sostuvo el abogado de Matías Huergo en una entrevista que le realizaron por FM Aries el 8 de junio. El testimonio de Sebastián Espeche, letrado del empresario, fue simplemente la excusa para disparar la idea de que el ex gerente de LUSAL, y dueño de Arcadio, fue el instrumento para desprestigiar al entonces intendente.

El defensor legal de Huergo muy livianamente dijo que no hay pruebas suficientes y se atrevió a descalificar la profusa evidencia conocida hasta el momento en las tres causas que existen contra su defendido. Solo el detallado expediente del juez federal Bavio, que incluye escuchas y seguimientos, es muy contundente sobre la participación de cada uno pero fue pasado por alto como si nada.

Existen tres  causas que tienen a Matías Huergo muy comprometido: una federal por la cual ya fue detenido; otra provincial por malversación del erario público; y una realizada por los dueños de Lusal. Ésta última fue la que se activó días atrás.

Imposible dejar de lado: conexiones políticas

La causa de las facturas apócrifas produjo una fuerte conmoción política en Salta. Con la cantidad de pruebas y el nombre de los personajes de la presunta asociación ilícita, era de esperar la caída de varios funcionarios y empresarios.

Sin embargo, no demoraron en aparecer los intentos de amainar la causa para salvar al circulo más cercano al poder municipal de ese momento e incluso a funcionarios provinciales. El hecho de que el Juez Bavio, haya desdoblado la causa, pasando una de ellas -fraude al municipio y a la provincia- al fuero local, fue una señal de esto.

La simplificación del caso se quedó apenas con la figura de Huergo, de quien conocimos íntimos detalles. El esmerilamiento cotidiano para alejar la atención de la trama política y el pacto de silencio en el poder, congelaron la investigación sobre una presunta banda preparada para cometer un monumental fraude al erario público.

En el expediente aparece muy mencionado Pablo Gauffín. Ex secretario de Hacienda de Gustavo Sáenz y hermano de Federico Gauffin, ex secretario de Obras Publicas de Miguel Isa, un nombre que tendría que ser sinónimo del caso pero atenúa muy bien los reflectores.

En el mismo se transcriben conversaciones de Huergo con funcionarios y empresarios. De los monitoreos resulta que el empresario le cuenta a sus socios que “Pablito” Gauffin, le elaborada las facturas truchas y se encargaba de gestionar los pagos.

Gauffin, hermano de la próxima integrante de la Corte de Justicia no fue citado a declarar y trabajó escondido en el interior para Sáenz en la campaña que lo catapultó en la gobernación.

El apoderado del PJ, y dueño de una de las principales empresas de remises de la ciudad, Aníbal Anaquín, también aparece comprometido. Su rol, habría sido respaldar jurídicamente a la banda. Otro que aparece en el expediente es Arturo Mimmesi, quien era el encargado de llevar las cuentas de Matías Huergo.

La causa involucra también a Sebastian Gomeza, ex secretario de Hacienda de Miguel Isa y parte del grupo Esparta, luego acobijado junto a Lucio Paz Posse en Aguas del Norte.

También aparece Francisco «Pancho» Agolio, ex sub- secretario de Obras Públicas de Sáenz, encargado de «certificar» y firmar los avances de obra para el posterior cobro. Actualmente, Agolio es director de Vialidad Nacional.

Que Matías Huergo haya sido el único detenido por una asociación ilícita es, por lo menos, llamativo. «Huergo y todas las personas que están con él en la causa, sus empleados, los prestanombres y todas las personas que fueron indagadas, imputadas del delito, deberían estar detenidas», aseguró en declaraciones a la prensa el fiscal federal, Carlos Amad.

Peña el escudo de Saénz y repitamos para convencernos

Carlos Amad, fiscal federal, anticipó que en la causa de las facturas apócrifas habrá novedades.

“Lo que se está preparando es el amortiguador para que el escándalo de la causa federal sea menor», evaluó Martín Grande en comunicación con El Tintero de Salta y sostuvo que «hay en marcha una operación de distracción comandada por un señor mayor que está acostumbrado a hacer esta clase de operaciones para hacer la del tero: canto acá y pongo los huevos allá”.

Más allá de que la pelea de Peña- Grande haya dado la cuota de espectáculo necesaria para los medios, y haya dejado de manifiesto el rencor entre ambos, lo cierto es que Huergo no es solo Huergo y una investigación profunda tendría que hacer caer a más gente.

Hay muchos que saben pero a la hora hablar optan por mantener la discreción y la confidencialidad. Si Huergo se cansara del continuo desprestigio social, se arrepiente y prende el ventilador la historia puede tomar otro giro.

Sin embargo, como eso no sabemos si va a ocurrir, al parecer vamos a tener que tolerar agravios cotidianos a nuestra inteligencia, que serán repetidos hasta el cansancio: GS es víctima de una operación, es víctima de una operación.

El Tintero de Salta

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