febrero8 , 2023

Escándalo en el Congreso: llamados y conversaciones secretas tras la batalla de gritos e insultos

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Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa hablaron con Cecilia Moreau, presidenta de la Cámara de Diputados para respaldarla. “Fue un atropello lo que te hicieron”, se solidarizó el Presidente de la Nación que siguió atentamente  la escandalosa sesión especial convocada para el jueves donde se tratarían temas con diferencias, como la creación de universidades, pero sin grietas insalvables.

Lo que ocurrió, en un país que está a punto de revelar los nuevos índices de pobreza fue vergonzante. Además, la pelea continuó fuerte en redes sociales y el oficialismo pagó demasiado caro su intento por mostrar fortaleza cuando la convocatoria incluía temas consensuados. La oposición se ensució con el barro. 

El jueves, cuando129 diputados se sentaron finalmente en el recinto, los representantes de Juntos por el Cambio ingresaron a los gritos y con golpes a las bancas denunciaron la ilegalidad de la sesión con el argumento de que las prórrogas para su inicio no habían sido solicitadas a tiempo.

 Incluso estuvo Gerardo Milman, diputado que evita las cámaras desde que el kirchnerismo denunció que tenía datos de que habría un atentado contra Cristina Kirchner. Esta semana faltó a la de la Bicameral de Inteligencia donde el oficialismo aprobó un informe sobre el armado de causas contra sindicalistas durante la gestión de María Eugenia Vidal en Buenos Aires. El dictamen en contra de la minoría lo firmó Cristian Ritondo, su ex ministro de Seguridad.

No me arrepiento, los que se tienen que arrepentir son los que roban

Justamente Ritondo, jefe del PRO, quedó en off side a la vista pública cuando alzó sus manos en el recinto, hizo un círculo con los dedos de la derecha e introdujo el índice de la izquierda. Por el gesto grosero, el oficialismo pide su expulsión. “No me arrepiento, los que se tienen que arrepentir son los que roban”, le dijo a El Termómetro, un medio de la zona sur, mientras en rol de precandidato a gobernador inauguraba tranquilo un local en Esteban Echeverría.

Hasta Elisa Carrió justificó los gritos. En la asamblea de la Coalición Cívica que ratificó a Maximiliano Ferraro como presidente señaló: “Felicito a la CC por decirle no al abuso, esta vez por parte de otra mujer que hoy preside la Cámara de Diputados. Se violaron todas las normas de respeto y convivencia en el Parlamento. A veces hay que gritar para frenar un abuso”, defendió a los suyos.

MASSA Y GERMÁN MARTÍNEZ LAUDAN EN DIPUTADOS

Con paciencia tibetana Germán Martínez, jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, intentó de inmediato bajar tensiones y el viernes llamó a Ritondo, su par del PRO. Coincidieron que en este contexto el Congreso quedará paralizado. La conversación duró largo rato. 

El problema es que para la oposición ni Moreau ni Martínez son los verdaderos interlocutores. Admiten que lo del jueves fue un tiro por elevación contra el Gobierno en general, el peronismo y más especialmente contra el ala K, no contra ellos. Insisten en que no es lo mismo hablar con Moreau que con Massa ni con Martínez en lugar de Máximo Kirchner, su antecesor. “No son los conductores reales”, repiten los autores de los exabruptos que se oyeron en el Congreso.

Sergio Massa estuvo en el recinto para acompañar a Cecilia Moreau

Massa, que estuvo un rato en el recinto para bancar con su presencia a Moreau, quería evitar la mediación pero ya avisó que esta semana se dará una vuelta para conversar con propios y ajenos.

Moreau sí le pidió disculpas a Mario Negri, presidente del bloque de la UCR, a quien le preguntó entre los aullidos de algunos legisladores si le había hablado a ella como le hablaba a su mujer. “A mí no me hable de esa manera”, reprochó pero después analizó más tranquila que quizás no haya sido una cuestión de género sino una estrategia política de la oposición. Además, Negri no fue quien la insultó.

En Todos dicen que la pelea de fondo no era la que se estaba dando en el recinto. En un artículo que difundió la Vicepresidenta, el diputado Leopoldo Moreau planteó que el escándalo del Congreso se organizó para desestabilizar y generar un clima adverso previo a la sentencia contra Cristina Kirchner en la causa Vialidad. Este martes es un día clave y ella podría recibir su primera condena en un fallo de impacto internacional. 

Como vocera de una parte de la oposición Carrió pidió a sus socios no festejar si el tribunal encuentra culpable a CFK, como se prevé. Pocos le harán caso y muchos preparan sus tuits de festejo. Desearían un fallo con la pena máxima de doce años, el mismo tiempo que gobernó el kirchnerismo pero se conforman con la condena.

En Casa Rosada hacen como que no tienen información. Pero la especulación es que será declarada culpable con una pena menor a la solicitada por los fiscales, condenada como responsable de “fraude al Estado” y no como jefa de una asociación ilícita, figura difícil de probar que se volvería en contra de toda la dirigencia política.

Lo que no termina de quedar claro es si el oficialismo pecó de inocencia en Diputados o si fue al choque. En la víspera Moreau había hablado con Negri, Ritondo, Emiliano YacobittiAlvaro González y otros legisladores. Hubo una reunión por la que hasta pasó Máximo Kirchner.

En respuesta a la presión de la UCR la diputada Moreau avanzó rápido y apeló la decisión del juez Diego Cormik en contra de la asunción de Roxana Reyes como consejera de la Magistratura. ¿Podría haber esperado al viernes, post sesión? Tal vez hubiera habido críticas con menor voltaje.

EL INTRINCADO CAMINO JUDICIAL

Cerca de la presidencia de la Cámara advirtieron que se avisó a los jefes de bloques que Moreau apelaría el fallo de Cormik y que además dejaría en suspenso las designaciones de los cuatro consejeros, Reyes; Álvaro González (PRO) y Vanesa Siley y Rodolfo Tailhade (FdT). Y que ofreció escribir en conjunto la apelación para lo cual el radicalismo le propuso que conversara con el exdiputado chubutense Gustavo Menna, el más conocedor de estas cuestiones. 

Sólo Negri y González pusieron reparos a la suspensión. Moreau dijo estar convencida de que los jueces de Cámara volverían para atrás lo actuado por Cormik y que los cuatro diputados quedarían a salvo para su inmediata designación.

Reyes se defendió: dijo en un raid mediático que el juez había fallado en su contra sólo para la integración del Consejo que finalizó a mediados de noviembre y que no se afectaba su actual nominación. También el fallo de la Corte contra la designación de Martín Doñate en el lugar de Luis Juez aplicaba al Consejo vencido. 

“Los jueces de la Corte se cebaron y escribieron de más en el fallo contra Doñate. Eso ahora le da argumentos a Cormik” subrayaron a El Cronista desde el Frente de Todos mientras Juez presentaba un amparo para poder asumir por el Senado.

El senador del PRO Luis Juez presentó un amparo contra la designación del oficialista Martín Doñate

En Diputados el oficialismo teme más a la Corte que a los legisladores de Juntos por el Cambio. El máximo tribunal tiene otras causas para influir en el órgano que sanciona jueces, entre otras atribuciones. Está aún pendiente un expediente contra la reelección del juez Alberto Lugones en representación de los magistrados y la judicialización de dos representantes de los académicos.

Moreau quiso empardar las cosas e hizo lo mismo que Horacio Rossatti y Cía. Suspendió las nominaciones de los cuatro diputados como la Corte suspendió la jura de los cuatro senadores a la espera de la resolución del conflicto Doñate-Juez. 

¿Cuál de los dos casos está bien? ¿Quién avasalla las instituciones? Como en algunos libros cada cual mira los hechos según su óptica. Un buen ejercicio sería recordar las denuncias de Juntos por el Cambio cuando en el 2017 diputados de La Cámpora increparon a Emilio Monzó durante el debate por la reforma previsional. El Frente para la Victoria, en rol de oposición, reclamaba por el ajustado quórum y afirmaba que era trucha la sesión. 

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