Mauricio Macri decidió tomarse vacaciones el primer fin de semana posterior a las elecciones y partió con su esposa y su hija para pasar sábado y domingo en la residencia de Chapadmalal, en Mar del Plata. Allí, en medio de la crisis que provocó su política económica y en plena transición de cara al 10 de diciembre, cuando entregará el mando a Albero Fernández, piensa descansar.

La residencia veraniega de la presidencia de la Nación fue escenario de varios de los descansos de Macri desde que llegó al gobierno, y también de los llamados “retiros”, las reuniones en las que el mandatario se juntó con sus ministros para analizar la gestión.

Macri tiene previsto regresar el lunes a Buenos Aires. En la mañana del 4 de noviembre tiene agendada una reunión de Gabinete ampliado en la sala principal del CCK con cientos de funcionarios del gobierno saliente. Allí se había hecho la reunión posterior a la derrota en las PASO, cuando se arengó a la tropa propia para los comicios del 27 de octubre.

Las vacaciones presidenciales fueron una constante desde diciembre de 2015. Macri promedió unos 36 días de descanso anuales desde su asunción. Así, ha sumado 146 días. En plena campaña se instaló el tema cuando criticó como “remolón” al intendente de Tafí Viejo (Tucumán) por la demora en habilitar la inauguración de un jardín de infantes. Javier Noguera lo definió entonces como “domador de reposeras”.

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